
La República Dominicana se destaca por ser un país que ha aprendido duras lecciones y ha sabido prosperar con increíble rapidez. Con una extensión geográfica similar a la de Suiza, una de sus grandes ventajas es su tamaño, así como un compromiso histórico con sus recursos naturales que ha mantenido intactos sus activos medioambientales.
El gobierno democrático tiene un fuerte arraigo en la cultura política de la república. Sucesivas elecciones y una tradición de debate abierto y apasionado han sometido a sus gobernantes a un escrutinio constante. Se trata de una sociedad tolerante, que no le teme a los cambios y que acoge con brazos abiertos la diversidad que han traído sucesivas olas de emigrantes de todo el mundo. Los dominicanos se sienten orgullosos de lo que han conseguido y confían en el futuro. Pero no son arrogantes ya que se dan cuenta de que todavía queda mucho por hacer. Afrontan los retos con optimismo, con fortaleza y con la certidumbre de que desde una base de estabilidad bien cuidada, la República Dominicana prosperará como centro regional cosmopolita, y como fuente de inspiración donde los otros busquen ejemplo y orientación.