La migración global se originó aquí con la llegada de los europeos y su impacto es indiscutible. La población de la República Dominicana ha demostrado el poder de su voluntad colectiva en pos del progreso, en su propio país y en el mundo entero. Así como ellos han dado la bienvenida a todo tipo de gentes a la isla, los dominicanos entienden lo que les puede ofrecer el resto del mundo. Las comunidades de expatriados prosperan y envían fondos desde todos los rincones del planeta que alimentan un crecimiento que no se basa en la ayuda o la deuda, sino en la diligencia y la aplicación.
Una de las más importantes características del pueblo dominicano es el deseo de crecer y dicho deseo se alimenta gracias a la calidad de la educación que se imparte en sus universidades y centros de estudio y al esfuerzo por ampliar el alcance y efectividad de la educación de toda la población. Un rasgo común de la vida en este territorio es la confianza espontánea y natural en uno mismo, que informa hasta el más pequeño gesto y que sueña con buena razón con un futuro grandioso y al alcance de la mano.



